lunes, 24 de octubre de 2011

La lluvia de París.

Su mundo no es como el de los demás. Ella quiere más, exige más. Hay en ella una sed de infinito, una angustia constante que ni ella misma comprende. Está lejos de ser una persona...Es una alma intensa, violenta, atormentada, una alma que no se siente bien donde está. Nació un día lluvioso de julio, un día en el que las palabras alcanzaron su máxima ambición, fruto de una unión sin amor que acabó poco después de su creación. No está de acuerdo con más de la mitad de este mundo y su mente es tan oscura como tus miedos más profundos. No llora por ser débil, llora por haber sido fuerte demasiado tiempo en un mundo que se empeña en hacerle odiar sus sueños. Ha caído, se ha roto muchas veces pero sigue adelante, cual coleccionista recomponiendo la frágil piel de porcelana de sus muñecas. Le gusta el frío, la lluvia y el cielo gris...
Echa de menos la lluvia de París.

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Sonríe bajo la lluvia...