Nunca te has sentido tan miserable. Tan poca cosa. Con el ego tan pisoteado. Admítelo, nunca antes has estado enamorada tampoco. Nunca antes las estrellas habían estado tan borrosas en la noche, puede que sea el efecto de las lágrimas que empañan tus ojos. Sé que tu orgullo lucha para retenerlas allí, que no aceptas que las estás derramando por él. Después de tanto tiempo, y sigues sin saber como ha podido corromper todo lo que tu eras. Como sus abrazos han podido hacerte tanto bien y tanto mal a la vez. Dolió la primera vez que te diste cuenta de que le querías, ¿verdad? Pero más dolió su posterior indiferencia. Las miradas que le dedicabas y que nunca eran devueltas. Y ahí es cuando te preguntas si para él ha sido tan fácil como parece. Tan fácil decirte todas esas palabras que te calaron tan hondo y de repente olvidarme.
Nunca, nunca te habías sentido tan poco independiente.

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